Las fiestas de San Amancio del Barrio Covadonga vistas de otra forma

Música, orquestas y atracciones, protagonistas en las fiestas de San Amancio 2023

Las ferias de las fiestas de barrio. Esos lugares que han sido testigos de vivencias tan importantes en nuestra vida, desde el niño o niña que se sube junto a sus padres por primera vez al Tren de la Bruja y que con el paso de los años se acaba convirtiendo en un auténtico entusiasta de este mundillo hasta aquellos jóvenes que se reúnen para hacer botellón y pillar su primera borrachera o aquel chaval que quería hacerse el guay subiéndose a la atracción más vertiginosa para impresionar a una chica y que no solo no consigue obtener el resultado que hubiera deseado, sino que termina pillando un mareo de campeonato y, en los peores casos, llegando a un punto demasiado escatológico para tratarlo aquí,  sin olvidarnos de otras historias que no se pueden contar  en público. Tampoco podemos dejar de lado a los feriantes, esos héroes que andan deambulando de feria en feria repartiendo alegría a todos los niños y no tan niños que deciden gastarse unos euros para pasar un buen rato en sus atracciones. Los torrelaveguenses hemos podido disfrutar de todas estas emociones estos dos últimos fines de semana en las fiestas de San Amancio. Si quieres descubrirlas desde un punto de vista diferente ¡Estás en el momento y lugar correcto!

Amanece en el Barrio Covadonga y en el aire se siente, se nota, se respira un ambiente distinto, una sensación que los vecinos conocen bien y que significa la llegada de las fiestas de San Amancio. Mientras en los colegios e institutos los alumnos pasan las clases de matemáticas e historia planeando con gran entusiasmo cuándo van a ir a la feria y cómo será esa visita, sus familiares más cercanos se llevan las manos a la cabeza pensando en el dineral que se van a dejar esos días. Las horas siguen transcurriendo y llegan las 18:00, momento en que las fiestas comienzan. A partir de entonces, las calles se inundan de niños y niñas que huyen despavoridos de los tradicionales cabezudos, que dan el pistoletazo de salida a los festejos, y que armados con sus escobas persiguen a todo aquel que se interponga en su camino dispuestos a propinarles unos golpecitos, aunque a veces más bien son golpezotes.

Una vez que los cabezudos se retiran, esas ordas de personas ponen rumbo al recinto ferial en el que ya resuenan a todo trapo los grandes éxitos del momento, personificados en canciones de artistas como Bad Bunny, Quevedo o Bizarrap, acompañados del inconfundible sonido emitido por atracciones como el saltamontes o los coches de choque, en los que se puede llegar a percibir el crujido de los huesos de aquellos inconscientes que se suben en esos artefactos diseñados por el mismísimo Satanás. Además, se puede palpar un olor que no deja lugar a dudas. Efectivamente, los puestos de salchipapas, perritos y hamburguesas salen a escena dispuestos a llenar los estómagos de los más hambrientos.

Después de todo un día lleno de emociones fuertes, es el momento de irse a descansar. No obstante, mientras te encaminas hacia tu casa empiezas a escuchar unas voces amplificadas por un micrófono procedentes de un escenario ubicado en mitad del recinto ferial. En ese momento te das cuenta de que es el turno de que las orquestas entren en acción. Sin nada que perder, decides autoengañarte y te acercas al escenario a ver qué se cuece, aunque en el fondo eres plenamente consciente de que esa música inicial, electrónica o tal vez reguetonera, se irá transformando hasta convertirse en un Vals que degenere en Paquito el Chocolatero. Después de bailar durante horas decides que ya es el momento de retirarte a casa, pues empiezas a no ser muy consciente de tus actos y prefieres que cuando te despiertes a la mañana siguiente estés en tu propia cama y no tengas nada de lo que arrepentirte.

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