El equipo de pádel, Club Deportivo Olímpico de Gama, se sitúa quinto en la clasificación de liga. Sólo los cuatro primeros se podrán presentar al play off

El jugador de 4ª categoría, Sergio García, compite a pádel a nivel regional y, esta vez, se ha presentado a un campeonato a nivel nacional tras haber ganado una fase previa territorial con el Olímpico de Gama.

El cántabro se federó hace 3 años en el equipo, pero lleva jugando como aficionado desde hace 6. “Empecé porque mis amigos jugaban desde hace tiempo y siempre me decían que se me daría muy bien”. De ahí que se afiliara y siga jugando actualmente.

Con ganas por presentarse a una competición próximamente, en Cantabria se juegan circuitos por parejas y torneos sociales de los clubes o “campeonatos de fines de semana que suelen ser muy divertidos”.

García utiliza el vacile o la risa como claras estrategias para desestabilizar al rival y ganarle mentalmente, ya que su principal objetivo es “no perder más partidos”. De hecho, destaca que, para competir, has de estar preparado física y psicológicamente. No lesionarse también es una prioridad en el terreno de juego.

La cara oculta del pádel

Ver partidos, torneos o competiciones es una apuesta segura para mejorar, “aprender o intentar” repetir la forma de juego. Sin embargo, no tiene la repercusión que merece. La realidad es que el pádel no es considerado aún un juego olímpico a pesar de “haber subido en los últimos 7 años” y “hace falta mucho” para que lo sea.

El pádel no cumple con todos los requisitos que necesita el deporte para ser considerado olímpico. De los cuatro criterios establecidos por el Comité Olímpico Internacional (COI), el deporte de raqueta aún no reúne el número mínimo de países (75) en los que se practica.

Y, aunque el jugador tiene preferencia porque se visibilice su hobbie, éste asegura que también existen “otros deportes que también piden paso para ser olímpicos”.

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